Te ame, En las sombras del infierno.
Y en las luces del ocaso.
No deje de hacerlo aún cuando las
hojas cayeron cada invierno,
y la distancia se hizo insalvable.
Te ame entonces, después y
siempre
Y no logro explicarme ahora,
por qué tu imagen se hace etérea
se rompe y se desdobla,
imposible de agrupar
con tantos fragmentos dispersos.